Fruto de diferentes estudios a principios de la década de 2020, FGV decide sustituir dos viaductos de la línea 9, los viaductos del Algar y Mascarat. Ambos presentaban problemas de fatiga y, además, la electrificación de la línea iba a provocar la necesidad de paso de nuevos trenes de mayor carga.
El viaducto sobre el río Algar se encuentra entre las estaciones de Garganes y Cap Negret de la línea 9 del Tram de Alicante, que une las poblaciones de Dénia y Benidorm. En particular, el tramo entre Altea y Dénia. El viaducto original data del año 1915 y conservaba algunas características propias de la época en una línea de vía estrecha y sin electrificar. Se trataba de un viaducto de tablero metálico con una longitud total de 175.90 m, repartida en 8 vanos isostáticos idénticos, con una distancia entre ejes de pilas de 22 m. La sección transversal en forma de U estaba compuesta por dos celosías tipo Pratt a los lados, alojando la plataforma en su interior, que alberga una única vía centrada en toda la longitud del puente, y sendas pasarelas peatonales a los lados, protegidas por barandillas. Estas celosías estaban vinculadas entre sí a través de viguetas transversales y del arriostramiento inferior del tablero, compuesto por diagonales en ángulo formando cruces de San Andrés. Este puente está catalogado y cuenta con un gran valor patrimonial.
El viaducto de Mascarat era un puente de tablero metálico de vano único isostático de 43,20 m de luz que salvaba el angosto barranco Salat entre dos túneles excavados en el macizo rocoso a 40 m de altura sobre el suelo y a una altitud de 140 m. La sección transversal estaba compuesta por dos celosías tipo Pratt bajo plataforma, vinculadas entre sí a través de viguetas transversales y del arriostramiento inferior del tablero, compuesto por diagonales en ángulo formando cruces de San Andrés. La plataforma constaba de traviesas de madera apoyadas directamente sobre largueros, carril, contracarril y encarriladora a la entrada y a la salida del puente.
En el caso del viaducto del Algar, debido a su valor patrimonial, se decidió conservar el puente existente como parte de un nuevo itinerario urbano quedando como pasarela dentro del mismo. La actuación final, por tanto, por una parte, construía un nuevo puente ferroviario en hormigón pretensado paralelo al existente y, por otra parte, materializaba un nuevo itinerario peatonal en la entrada de Altea que permitía salvar el río Algar a través del antiguo puente ferroviario y una nueva pasarela en continuidad de este.
La estructura ferroviaria presenta un canto estricto de 90 cm, lo cual obliga a subir la rasante tan solo 35 cm y no oculta apenas el tablero del puente actual. Se construyo mediante cimbra dada la poca altura bajo el tablero, aporticándola en aquellos vanos donde sea necesario por la circulación de vehículos o el cauce del río.
En el caso del viaducto de Mascarat, se decidió ejecutar un nuevo puente de tipología similar pero con la tecnología del acero del S XXI para evitar problemas de fatiga en el futuro y dotarle de una vida útil adecuada. Una peculiaridad es que el trazado se define por una alineación curva de radio 150 m, inscrita dentro de la planta recta del viaducto. Esta curvatura exige un ancho de la plataforma para el puente suficiente para albergar los paseos de servicios a ambos lados y que éstos tengan una anchura suficiente tanto en los accesos, donde la vía está cerca del lado mar, como en el centro de vano, donde está cerca del lado montaña. Además, el emplazamiento del puente hizo de su construcción un auténtico reto.
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