El río Ultzama, que nace en las proximidades del Puerto de Belate, en el norte de Navarra, atraviesa en su parte final la localidad de Villava/Atarrabia justo antes de desembocar en el río Arga. La dinámica fluvial del río en este tramo tiende a experimentar crecidas significativas durante las épocas de lluvias, lo cual produce recurrentes desbordamientos que afectan a Villava. Estos desbordamientos son significativos, especialmente en la zona del puente de San Andrés, considerado un punto crítico en las inundaciones.
Debido a la problemática anterior, el Ayuntamiento de Villava firmó un convenio con el Gobierno de Navarra en agosto de 2024 para sustituir el viejo puente y construir uno nuevo puente que evitara los desbordamientos.
Tras realizar un estudio de soluciones se decidió desarrollar la solución de un nuevo puente en celosía de canto constante y sección quebrada que respondía muy bien al condicionante estructural impuesto de torsiones producidas por la curvatura en planta del puente. Esta solución en estructura metálica facilita una fabricación rápida en taller y un montaje rápido en su ubicación definitiva, permitiendo una reducción significativa del tiempo de corte del puente actual, minimizando las molestias a los usuarios y las interrupciones en la actividad cotidiana del área afectada. Además, esta solución dota de mayor espacio de paso para peatones, además de una cubierta que mejora su protección frente al sol y la lluvia, lo que la convierte en una solución más cómoda y atractiva para el tránsito peatonal. La intervención se completa con la generación de un parque fluvial en una de las riberas del río.
El puente se plantea con una única celosía que sigue la curvatura en planta del tablero, y separa la acera peatonal y el carril bici de los carriles de la calzada. Para hacer frente a las importantes solicitaciones de torsión que aparecerán por la curvatura y la carga descentrada, se plantea continuar la celosía principal con un quiebro a una celosía horizontal superior que hace las veces de cubierta de la acera peatonal. Ambas celosías se complementan con la del tablero formando una sección quebrada en Z que dota al tablero de una notable resistencia a la torsión.
La celosía vertical es el elemento resistente principal del puente. Esta celosía es de tipo Warren y se encarga de absorber todos los esfuerzos sobre el tablero para transmitirlos a las riostras de los estribos mediante el esquema de esfuerzos típico en este tipo de celosías (Cordón superior a cometido principalmente a axil de compresión, cordón inferior sometido a tracción, y diagonales sometidas a axil de signo variable que van distribuyendo los esfuerzos hacia la riostra.
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